Se entiende por fimosis una estrechez prepucial que impide la retracción del prepucio en forma cómoda y sin molestias sobre la totalidad del glande.

Al nacer se presenta como condición natural ya que durante el proceso embrionario el prepucio y el glande nacen de un tejido común. En el quinto mes de gestación ambos tejidos permanecen unidos y es cerca del momento del parto cuando estos comienzan a separarse, lo que en algunos niños se manifiesta como esmegma neonatal, es decir, acumulación de secreción que va ayudando a separar el glande del prepucio. Este proceso puede durar un par de años, y se espera que en el segundo peak hormonal (cerca de los 4 años) el prepucio llegue a ser completamente retraíble.

La inflamación de la piel genital producto del uso de pañales podría impedir este fenómeno, promoviendo la fimosis y el retardo en esta maduración. Otra causa que puede producir estrechez se debe a las infecciones del prepucio, que van provocando cicatrices, imposibilitando su retracción. También se ha visto que los “masajes” prepuciales provocan el mismo efecto creando pequeñas fisuras que, al cicatrizar, generan fibrosis de la zona, razón por la que ya no se indican.

El diagnóstico es netamente clínico y es el especialista quien comprueba la condición fimótica. También existen otros síntomas que podrían orientar al diagnóstico, estos corresponden a balonamiento, cuando el prepucio se hincha por la orina y/o la irritación del prepucio distal. Existe también el cuadro de balanitis, que representa una infección del prepucio.

El tratamiento es quirúrgico, se llama circuncisión. Este es el más común y consiste en resecar la zona estrecha en forma completa. Puede ser radical, quedando el glande completamente expuesto o más conservadora, resecando el anillo estrecho y la piel residual cubre parcialmente el glande, pero ahora sin estrechez.

Si bien es cierto que la Academia Americana de Pediatría, proponía la circuncisión en todo niño recién nacido, incluso con anestesia local en la consulta, porque se pensaba que la circuncisión disminuiría el índice de cáncer de pene, de cáncer de cuello uterino, el riesgo de parafimosis y de enfermedades de transmisión sexual, esto ya no es una práctica habitual y las indicaciones para una circuncisión son:

  • Niños que presentan fimosis sobre los 4 años.
  • Niños con balanitis a repetición.
  • Niños que presentan una parafimosis (inflamación prepucial al retarerse y no poder vover a la normalidad).
  • Niños que se presentan en el contexto de una infección urinaria en especial mayores de 1 año.

Se ha discutido la utilidad del uso de tópicos hormonales en forma local (Betametasona), pero los resultados son controversiales. Existen estudios que muestran que, al dejar de usar la crema, la estrechez vuelve a su punto de inicio, en cambio en otros, se ha tenido éxito en el tratamiento de la fimosis. La duda que aún no se ha resuelto es ¿cuántos de los casos de éxito iban a solucionarse de todas maneras por evolución natural?

La fimosis debe ser tratada sin urgencia, pero dentro de un plazo razonable luego del diagnóstico. Esto se debe a que una estrechez extrema puede provocar un real impedimento para la salida de orina, generando irritación local, infección, dolor al orinar y, en algunos casos, síntomas sugerentes de obstrucción. Además, podría presentarse una Balanitis Xerótica Obliterante, produciendo una infección peneana que pasa desapercibida y, como consecuencia, provoque una cicatrización anómala de la piel dejando una fimosis.

Existen complicaciones inherentes a todo acto quirúrgico como sangramiento, infección, dehiscencia de sutura que por tratarse de una cirugía habitual en los centros especializados, su porcentaje actual es menor a 3 por ciento. Otros posibles riesgos son: corte del glande y estrechez de meato al producirse una cicatrización anómala por alteración de la arteria del frenillo (frenular), las que se pueden solucionar con dilataciones meatales ambulatorias y, si esto fracasa, se puede realizar una meatotomía, es decir, abrir el meato en forma quirúrgica en pabellón.

También puede haber un resultado cosmético poco favorable: algunos pacientes durante y después de la cirugía desarrollan edema por debajo del glande, lo que no se resuelve en el postoperatorio, quedando con un aspecto diferente al esperado, sin tener complicaiones funcionales inmediatas ni a futuro. Por otro lado, las expectativas de los padres puede que no sean concordantes con los resultados finales, por lo que deben conversar ampliamente este tema con el cirujano.

Al ser una cirugía ambulatoria, el niño se va ese día para su casa. Deber estar en reposo relativo los primeros 3-5 días, hasta el primer control, y luego sin hacer deportes por al menos 10 días. Clínicamente está de alta al mes, pero, por lo general, se deja un control más a los 2 meses post cirugía para evaluar el real aseo que tiene que hacerse del pene.

 

pedrojose@cirupedia.cl

Agregar un comentario

Su dirección de correo no se hará público. Los campos requeridos están marcados *