El sentido común, derivado de un largo proceso de aprendizaje tanto personal como grupal, mezclado con conocimientos traspasados en forma verbal ya sea por los abuelos, mamás o suegras, (lo que podría perfectamente ser considerado folklore); es muy útil en el cuidado de los niños, sin embargo, requiere de un cuestionamiento y análisis constante, dado que en determinadas situaciones puede ser equívoco o francamente dañino. Por lo tanto, y como norma general, derivada nuevamente de este sentido común, si tiene dudas, o siente miedo, pregunte. Pregunte a alguien que considere confiable, y en quien Ud. esté dispuesta(o) a seguir su consejo. Trate de no caer en la tentación de preguntar a todo quien se cruce en su camino, porque nuevamente eso va contra el sentido común, eso produce confusión y no permite tomar una conducta frente al problema inicial.

 

Lo que sirve en un hijo, no necesariamente va a ser útil con todos los otros. Cada niño es diferente, y esto es aplicable tanto en asuntos conductuales, como en lo físico o frente a enfermedades. Algunos niños hacen cuadros sumamente evidentes, otros sencillamente se ponen “mañosos” frente al mismo diagnóstico. Situaciones como la fiebre, son toleradas en forma diferente por los hermanos independiente de la edad. Así como tener diferente contextura física, la respuesta a determinado medicamento para bajar esta fiebre puede ser diferente entre los niños, lo que va a permitir ir aprendiendo “a leerlos” en la medida que crecen. Este fenómeno de conocerlos es lo que hace altamente recomendable que los niños tengan UN pediatra, que los vea habitualmente, como médico, y que las consultas en Urgencia sean un fenómeno esporádico, no la regla.punto

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