Es una enfermedad que se caracteriza por la inflamación crónica en la piel de los genitales masculinos afectando al prepucio, glande y, en última instancia, a la uretra. Su diagnóstico es clínico, aunque la confirmación de éste se hace a través de la biopsia del tejido resecado.

La causa de la Balanitis Xerótica Obliterante (BXO) es aún desconocida. Se ha especulado que puede deberse a una condición autoinmune o producto de un virus que generó esta reacción; puede, incluso, ser provocada por excesos de ácidos, pero su real origen es incierto. La incidencia del cuadro tampoco ha sido bien determinada, producto de que muchas veces no se estudia histológicamente la piel extraída en las circuncisiones, afectando esta condición a más niños de lo que han sido formalmente diagnosticados.

Los síntomas descritos para la BXO incluyen un estrechamiento gradual del prepucio, hasta que se hace imposible retraerlo. A medida que avanza la inflamación se ve comprometido también el glande y en etapas más críticas puede que comprometa la uretra. Además, la piel se comienza a volver más rígida y se caracteriza por la aparición de lesiones blanquecinas que pueden formar un anillo en la punta del prepucio, anillo que no es retraíble.

El tratamiento es quirúrgico y se denomina circuncisión. Este consiste en resecar completamente la piel de la zona afectada. Debido a que el estrechamiento es mayor que el que se produce en una fimosis común, hay que remover el prepucio de forma más extensa de lo que habitualmente se hace para solucionar el cuadro. Si la inflamación ha afectado a la uretra es posible que esta comience a fallar y, en ese caso, se debe realizar una uretroplastía para reemplazarla tal como en el tratamiento de una hipospadias compleja.

Si bien la cirugía es el tratamiento adecuado, a veces, no es suficiente para resolver el problema de manera definitiva, es por eso que la intervención debe ir acompañada de otros tratamientos que ayuden a que la BXO no se reproduzca. El uso de corticoides en crema está ampliamente recomendado ya que disminuyen la inflamación. En algunos casos, también se recomiendan dilataciones del meato ureteral, post cirugía, con sonda o termómetro, hasta que logre cicatrizar de manera adecuada, evitando un nuevo estrechamiento.

Los resultados de la intervención tienen altas tasas de éxito (>95%), sin embargo, es muy importante que los pacientes continúen el tratamiento con corticoides y/o dilataciones meatales durante 3 a 6 meses, bajo supervisión del urólogo pediatra.

 

pedrojose@cirupedia.cl

 

 

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